Acento

Tiene algo de poético

la sombra fría

arropando el banco

es mi reloj de sol

Lo tiene

el caminar de los transeúntes

y cuántas sonríen

unas pocas 

y valen

Es poesía

subir las cuestas

con los acentos

de fondo musical

ya me han oído

Es aún más poético

convertir el rechazo

en buen humor

la ansiedad del presente

en las nuevas del futuro

el rugido de mi estómago

en la risa de los niños

Cantos aquellos

repentinos

que iluminan el pozo

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Sueño del reptil

En la ladera cenagosa

el simbionte engulle

las bestias

inquieta con sortilegios

la medrosa doncella

escondiendo su pudor

tras la puerta de cristal

los reptiles soberbios

hijos adoptados de la

tormenta

estas deidades fugaces

apilan las masas fatuas

en el coliseo

para corroerse entre sí

pero la fiera naturaleza

en el confín

hace erupción

emanando lava verdosa

incinerando

nuestra tersa piel

para devolvernos dóciles

al soñado Valhalla


Los andantes

Escribiré así

una carta a la nada

en este conticinio brusco

sin la lira susurrando

contaré

desde esta estancia yerma

que los semidioses

no son huecas fachadas

erigida de retoques y caprichos

son los andantes tímidos

amantes de las ráfagas poéticas

quienes

al acercarse un poco

dirán de la vida

en ápices burbujeantes 

alojados en el hueso sacro

creen en albas y ocasos

y no en relojes

En cada existencia

son mas que ellos mismos

son diferentes respuestas

a la misma pregunta

Balada

Cómo cantarle

al abedul

Sin que su follaje

intente fugarse

 

Cantarle

sin resonar la tormenta

de las epifanías

ocultas bajo los médanos

Cuando el pasado

Creía el futuro

Un desvarío

 

Cuando el eco del piano

Aún resuena

y acompaña la balada

contenida en el pecho

 

Cómo decirles que no hay

tiempo para el otoño

que sus ramas agrestes

acariciarán mi cabello

llenando de calor mis mejillas

recordándome la promesa inicial

 

ya nos hemos topado antes

y cada vez será como la primera

Sueño del anfibio

El anfibio se esconde

tras la puerta

es descubierto por otros

los que despertaron

preguntando por sus

verdaderos nombres

recibiendo tres erróneos

para seguir buscando

 

todos abren la claraboya

huyendo del par hostil

el de piel perfumada

el que cambia el foco

 

ellos rodean el búnker

y forman un haz

se defienden de la pureza

y del dedo que señala

Caminata

Los testigos de concreto

trenzan  la caminata

por el puente

abrigada de luz taciturna

con el andar apagado

por el trasnocho

discutiendo con el loco

el por qué de los charcos

por el reflejo de mis zapatos

o el recuerdo de la rociada

nocturna

que estalló dulce con café

y acabó amarga con vodka

Góndolas

Es válido contar

las góndolas

en medio de la bruma

 

pero me corroe

el rubor

aquella que se esconde

en el crepúsculo

 

allí tenue

y afable

entre el susurro

y los fulgores

adornando las vastas

cúpulas

 

el nado torpe de mi ceguera

me hala al ave posado

sobre el leño inmerso en la laguna

 

Papel

Dejaré que las

manos

tracen los brotes

de sueños

fuera del margen

de un papel

arrugado

 

Los posaré

en los folículos

de un

cardumen disperso

en el marasmo

 

(entre los dedos

opresores

de las afirmaciones

tajantes)

 

Hasta convencernos

que el orbe no será

plano,

ni cuadrado

ni amurallado

 

sin márgenes

sin rimas

ni caligrafías perfectas

el papel nunca ha

sido liso

 

se

corregirá

sin tachadura