Es

Escribir lo que podría decirse

Andar camino abajo

Y preguntarte a dónde vas

Escribir sobre el otro yo

Recibir la visita del pasado

Y no saber de quién se trata

Escribir sobre la ausencia

Esperar el vendaval

Dejándolo ir

Escribo entonces sobre el presente

Escribiéndole

Coreografía

Expresión sin atavíos
Precisión sin acrobacias
No soy las caderas ni el torso
Soy el cuerpo y los gestos

El acorde no me cubre
Ni ando sobre ella
Vamos de la mano y de los pies
Soy un instrumento, soy la música

Más allá del velo
El cabello
Más allá de los crótalos
Los dedos
Más allá de las alas
Los brazos
Más allá del físico
La energía

Ante la composición
El destello
Ante la fuerza
La sutileza
Ante la velocidad
El sosiego

Es acariciar el aire
Aterciopelado de silencios
Es burlar mi geometría natural
Y ser escultura
Es la curva
y mantener el eje

Lugar

No es lugar lo que visitas sino uno que te acompaña

El recordatorio de un perfume breve

Iluminando los senderos

El aire

Los extraños

La belleza de los versos simples

La no pertenencia al tiempo detenido en el espacio

No soy lugar a quien visitar sino a quien ves viajar

El ventanal

Era una habitación muy pequeña para ser utilizada como una sala habilitada para la observación. Tenia dos sofás pequeños, un ventanal y una puerta de salida hacia el enigmático jardín.

A ese jardín solo podia acceder la familia, los dueños de la casa. La puerta tenia una cinta roja de lado a lado. Podía ver como salían y volvían a la sala, murmurando cosas. A pesar de mi sordera leve me esforzaba por oír esas palabras. Diría que se trataba de otro idioma.

La matriarca de la familia tenia mi edad, algo mas de 70 años. Ella nos permitió quedarnos esa noche, en esa misma sala, no había otra habitación para nosotros.

La vista al jardín al caer la noche era mas lúgubre. Al fondo, se podían ver los árboles ennegrecidos y en ambos extremos las pirámides. Dos estructuras sagradas que atraían turistas locales y foráneos. Dos estructuras distintas entre sí creando interrogantes y teorías en las mentes de los visitantes.

El grupo que venía conmigo había decidido dormir en los sofás polvorientos. Yo, como viejo terco, no quería ceder ante el sueño y la noche. Observaba las pirámides atentamente, a la espera de algo. A la izquierda, la pirámide de madera con sus dos huecos rectagulares como ventanas. Miraba detenidamente los huecos, no le temía a su oscuridad sino a la expectativa que algo quebrara la quietud de su negrura.

La pirámide de ladrillos era la que estaba mejor hecha, tenía algunas velas iluminándola. Mi vista ya cansada buscaba alguna razón de esta atracción. A medida que las detallaba, las pirámides no eran bellas ni perfectas, y eso las hacía menos sagradas para mí.

En la madrugada la vista del jardín cambió ante la llegada de una fila de antorchas entrando a la pirámide de ladrillos. Pude distinguir a la matriarca llevando una antorcha, obviamente los demás eran los miembros de la familia.

Tres peldaños hacia abajo me llevaron al jardín. Estaba frente a la pirámide de ladrillos, al fondo distinguía las líneas de la estructura de madera. Me acerqué hacia aquella entrada iluminada, atraído por los cantos y rezos. La vista del círculo se hizo borrosa y cuatro manos me tomaron de los brazos. El grupo me esperaba afuera y todos corrimos.

Me encontré solo con un niño en la calle de tierra, me dijo que me sacaría de allí. Los pasos en ese laberinto levantaban el polvo, era lo único que se oía.

La fachada se burlaba de mí. Ella y el niño frente a mí. La matriarca absorbía al niño, dando gracias por su sacrificio. Convirtió su piel rosada en un pellejo verdoso y fétido, sus ojos miraban hacia arriba y sus brazos abiertos hacia mí.

Ahogado en terror, caminé hacia atrás y me perdí en el laberinto de tierra donde se oían mis pasos y la ronquera simulando el grito.

B.Gradenko

5 años de Desde la Celosía

Escribir por llevarle la contraria al tiempo, sin contar palabras ni días. He estado escribiendo por gusto y sin darme cuenta recibo esta notificación por los 5 años en WordPress. Me da mucho gusto porque recuerdo cuando lo comencé en Venezuela y todo el recorrido que tomé hasta Ecuador, todas las experiencias, caminos espirituales, emociones y sensaciones vividas. Escritos queridos, otros odiados; son al fin y al cabo huellas estampadas en el alma durante este tiempo. Que siga la racha de poesía para todos los poetas que me siguen, también he aprendido de uds.

Abrazos

B.Gradenko

Púas

A qué juega el reloj cuando

El silencio se codifica en lo incierto

Indiferencia

Escondite

Puntos suspensivos

O signo de interrogación

Un retrato familiar inesperado

Un consuelo después del llanto

El inconsciente traidor

Nos pasea entre las púas

De las posibilidades

Detenidos en el vaivén del cuál y dónde

O cuándo

En dormir aquí mientras soy allá

Conquistando tierras en otros planetas

Dibujando el continuo despertar

El aparente desvarío

Me desvanezco en los albores del delirio

Ofuscada andando en una ciudad desconocida

Un sala minúscula donde me pareció que habitaban hadas

hablando de portales y círculos sagrados

dibujando rayos de purpurina en la atmósfera

buscando lugares insólitos donde entrar en magia

haciendo telepatía debajo del bus

para qué esconderse

y por qué no

vamos donde los plagiadores sienten vergüenza

donde la mente crea los milagros

donde los misterios no quedan sin resolver

despertaremos entonces abrazados a la convicción

Arlequín

Los brazos nadan en terciopelo

Mas allá de los ojos

Que estudian mis pasos

Oscilo entre el calor y la altura

Me enfoco en el aviso rojo

Escaso oxígeno

En esta máscara

Pesado es el maquillaje

Me he dibujado mi arlequín

Drenó expectativas en la caminata

Congeló el ser en la niebla

Gloria breve desintegrada en el brillo

Opacada lentamente

Cansando

Durmiendo

Doliendo

Y ahora qué

Luego qué